jueves, 16 de septiembre de 2010

La política y la politiquería



A menudo vemos que en la vida cotidiana, se utiliza el término politiquería para descalificar la práctica de una acción personal o social que tiene implicativos distorsionantes de lo político, tildando de politiquería a todo lo que se haga de manera negativa y perniciosa en la práctica política. Si nos remitimos a la definición de éste término de acuerdo al Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española en su edición oficial del año 2002, se dice que éste término tiene su origen en el verbo politiquear que significa intervenir o brujelear en política, tratar la política con superficialidad o ligereza, y hacer política de intrigas y bajezas, por lo que un politiquero sería quien ejerce la acción y efecto de politiquear.

Sin embargo, si aplicamos de manera literal que politiquería es crear intrigas y bajezas, o tratar la política con superficialidad, diríamos que la política en nuestro país está plagado de estas intrigas y bajezas, y que es sobrante la superficialidad y ligerezas por ello es que es difícil conciliar teoría y práctica política, ya que desde el punto de vista teórico la política es una filosofía y ciencia social, humanista que hace posible realizar a los ciudadanos, encauzar las agrupaciones políticas para alcanzar el poder, y ejercer una correcta gobernabilidad, a través de los mecanismos políticos que es la representación y la legitimidad que además se encuentran amparados por la democracia. Sin embargo, nuestra realidad resulta ser todo lo contrario, es decir a pesar de existir una Ley de Partidos Políticos, no se cumple con la democracia interna, con el presupuesto que debe otorgar el Estado a los Partidos Políticos (Al respeto el amigo cusqueño Johnny Tupayachi fustiga esta realidad en su libro “Las reglas que nadie quiere cumplir”, donde concluye que la Ley de Partidos Políticos tiene como resultado ser un embudo donde se mide no la norma sino el poder particular implícito en dicha Ley), y el de elaborar el Plan Político que como sabemos en la mayoría de casos ningún Partido Político lo hace y completamente está ausente, por otro lado también existe en el Código Penal los delitos llamados contra la voluntad popular en cuyo artículo 356 por ejemplo se señala que: “El que mediante, dádivas, ventajas o promesas trata de inducir a un elector a no votar o a votar en un sentido determinado, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de uno ni mayor de cuatro años”, lo que en la realidad abiertamente se incumple, ya que sabemos que sino es con regalos, con dádivas y promesas los grupos sociales no apoyarían a un candidato, y por ello es que cuando si tiene la suerte el candidato de entrar al poder tiene que cumplir estas promesas, o pagar favores, o condiciones que se han aceptado previamente en plena campaña, por lo que se trata de que en ausencia de dichas condiciones, promesas, y dádivas no se hubiera orientado el voto a favor o en contra de determinados candidatos, esto lo sabe la población, y las personas, por ello que finalmente las campañas resultan siendo una negociación de intereses el inclinar el voto para tal o cual candidato, donde esta exento el componente ético, la pura adhesión a las ideas políticas, por lo que éste articulado, o delito establecido, resulta siendo un saludo a la bandera, y abiertamente lo incumplen tanto candidatos como la población en general, no es una forma de enmarcarse en la definición de la politiquería?

Por todo ello resulta, difuso saber que no es intrigoso, superficial, ligero o bajo en la práctica política, donde se ha perdido lastimosamente, los marcos formales, éticos y las lealtades que deben de nutrirse de verdaderas convicciones, respeto a las reglas democráticas, y de un adecuado papel ciudadano. Por lo que resulta risible que por ejemplo una ex autoridad política, que se ha caracterizado por su actuar de baja estofa, de una serie de denuncias, y procederes subalternos, califique la actuación de periodistas como politiquería agregando además que es “barata”, como queriendo aludir que hay una politiquería “Cara”? Por lo que es difícil, con escasísimas excepciones que dirigentes y líderes políticos puedan ser coherentes en la teoría y en la práctica política, principalmente en la práctica, donde nadie podría lanzar la primera piedra y decir que alguna vez no ha caído en una práctica subalterna, que fuera calificado de politiquería. El construir la política, es una tarea urgente, estructural, formativa que todavía tiene que darse en el país, por ello es que se debe reelaborar las bases para comprender y poner en práctica que el asumir el rol de la práctica política es jugarse la responsabilidad histórica de un pueblo, de un país, que todos nosotros lo pagamos por elegir mal, por no tomar en serio los marcos formales y éticos por donde debe asentarse la decencia de hacer política, en consecuencia estamos e una ruleta rusa donde en cada paso que perdemos matamos oportunidades de salir de la condición en que nos encontramos, esta crisis se refleja por ejemplo en el sufragio en el Perú que es obligatorio, no es voluntario, porque la falta de conciencia y voluntad política es escasa. Por eso es que la propia sociedad se encarga de frustar talentos de líderes sociales, por eso la misma sociedad se encarga de hacer verosímil que una candidato si tiene dinero no necesita hablar, no importando el papel que pudiera hacer en el cargo, por eso quien en el país ha creado su feudo de áulicos adherentes condicionados es porque existe intereses creados a beneficio personal, y no por convicción política. Alguna vez Max Weber en palabras presagiantes señalaba: “También los cristianos primitivos sabían exactamente que el mundo está regido por los demonios y que quien se mete en política, es decir quien accede a utilizar como medios el poder y la violencia, ha sellado un pacto con el diablo, de tal modo que ya no es cierto que en su actividad lo bueno sólo produzca el bien y lo malo el mal, sino que frecuentemente sucede lo contrario. Quien no ve eso es un niño, políticamente hablando” Por eso es que asistimos no sólo a la deslegitimación de la política y de los políticos, al repudio popular a los partidos políticos, ya que se ha roto toda confianza en la representatividad y la legitimidad y que es sólo un espejismo que de manera inauténtica impera en el país, ya que la filiación y el compromiso político esta difuminado por el toma y daca de intereses que ha desdibujado la práctica política.

Sin embargo, lo mínimo que debiéramos esperar es que los ex lideres, autoridades políticos que ya saben de esta realidad, tengan cuidado de querer sorprender a la gente, que mínimamente tiene sentido común y sabe que sin autoridad moral, una persona no puede calificar de politiquero, a quien o quienes no han transitado por la experiencia infausta del que pasó el calificador de éste término, que por congruencia moral debería autorespetarse. Por lo que concluyendo este ensayo breve diríamos que lo importante es avanzar en la formación de una urgente ciudadanía que es la base finalmente de toda dinámica política, y que pasemos de la práctica de una cultura de ligereza y superficialidad política a una cultura de seriedad y compromiso por una praxis política que en materia de cambio merezca el futuro desarrollista que anhelamos.

Fuente: Escribe: Boris Espezúa Salmón

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