sábado, 19 de diciembre de 2009

INVITACIÓN

La Parroquia San Pedro Mártir,
Templo Santo Domingo.
Los P.P. Dominicos
e Instituciones Parroquiales tienen el agrado de invitarle



COMPARTIR NAVIDEÑO CON LOS NIÑOS
Día:19 de Diciembre del 2009
Hora: 3:00 p.m.


Lugar: Iglesia San Pedro Mártir-Templo Santo Domingo


COMPARTIR NAVIDEÑO CON LOS GRUPOS

Día: 19 de Diciembre del 2009

Hora: 6:00 p.m.

Lugar: Salón Parroquial-Iglesia San Pedro Mártir
Templo Santo Domingo.

MISA DE NAVIDAD:

DÍA: 24 DE DICIEMBRE DEL 2009
HORA: 7:00 p.m.

nota: TRAER COMO OFRENDA VÍVERES

(JESÚS NOS INIVITA A COMPARTIR LO QUE TENEMOS
CON LOS MAS NECESITADOS).

COMPARTIR NAVIDEÑO CON UN PUEBLO
(Llacamate-Chao)

Día: 27 de Diciembre del 2009
Hora: 6:00 p.m.

LUGAR. SAN PEDRO MÁRTIR-TEMPLO SANTO DOMINGO

Fuente: Tarjeta de Invitación de los Padres Dominicos de Trujillo

"Este Compartir Navideño es celebrar juntos el Nacimiento de
Nuestro Señor Jesucristo"


FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO NUEVO

miércoles, 16 de diciembre de 2009

TERCERA SEMANA DE ADVIENTO


María, la Madre del Señor, nos da testimonio de servicio y ayuda al prójimo. Precisamente la liturgia de Adviento nos inivita a rercordar la figura de María, que se prepara para se la Madre de Jesús y que además, está dispuesta a ayudar y servir a quien necesita. Sabemos que María está siempre acompañando a sus hijos en la Iglesia, por lo que nos disponemos a vivir a esta tercera semana de adviento, meditando acerca del papel que la Virgen María desempeño. Encendemos como signo de espera gozosa, la tercera vela de la Corona de Adviento:



Momento Inicial

Revisemos nuestro ser cristiano para poner de relieve nuestro testimonio, que muchas veces no es el mejor. Pongamos delante del Señor todas nuestras acciones, pequeñas y grandes, para que sea él quien actué realmente a través nuestro.

Momento de lectura y reflexión biblica
Mt 18, 16

El deber de los cristianos de tomar parte en la vida de la Iglesia los impulsa a actuar como testigos del evangelio y de las obligaciones que de ello se derivan. Este testimonio es transmisión de la fe en palabras y obras. El testimonio es un acto de justicia que establece o da a conocer la verdad. Todos los fieles cristianos, dondequiera que vivan, están obligados a manifestar con el ejemplo de su vida y el testimonio de su palabra al hombre nuevo de que se revistieron por el bautismo y la fuerza del Espiritu Santo que les ha fortalecido con la confirmación. A ejemplo de María seamos serviciales y solidarios con el prójimo.

Momento de Oración

En esta tercera semana de adviento queremos pedirle, Señor que seamos capaces de ser testigos de tu reino. Tú sabes que el temor nos paraliza y muchas veces callamos frente a la injusticias; por eso hoy te pedimos que nos des el valor de ser testigos y pongamos en practica tus palabras. Señor, permítenos hallar la paz donde no lo hay, poner orden en el caos y ser justos en medio de la corrupción. Amén.

Fuente:Hoja dominical: el DOMINGO

sábado, 12 de diciembre de 2009

FELIZ NAVIDAD Y UN VENTUROSO AÑO 2010

ACI Prensa

LES DESEO UNA FELIZ NAVIDAD Y UN VENTUROSO AÑO NUEVO 2010
SON LOS SINCEROS DESEOS DE LA HERMANDAD DEL
SEÑOR DE LOS MILAGROS DE TRUJILLO.

VER TARJETA, HACIENDO CLICK A ESTE ENLACE:
http://www.aciprensa.com/cards/dec12-6485927572.htm

GRACIAS

Y QUE VIVAS LA NAVIDAD COMO TODO BUEN CREYENTE QUE ERES

sábado, 5 de diciembre de 2009

Segundo Domingo de Adviento (6-12-2009)


I.1. La primera lectura está tomada del libro de Baruc, conocido como el secretario de Jeremías (Jr 36). Este libro representa una serie de oráculos que algunos sitúan casi en el s. II a. C. Lo que leemos hoy forma parte de una liturgia de acción de gracias, expresada en un oráculo de restauración de Jerusalén. Aunque se hace referencia al destierro de Babilonia, que es la experiencia más dura que tuvo que vivir el pueblo de Dios, el texto se puede y se debe actualizar en cada momento en que la comunidad pasa por un trance semejante. Es esta una ensoñación, una fascinación profética por llenar Jerusalén de justicia, de paz y de piedad. Si este libro se pudiera garantizar que pertenece al secretario de Jeremías (cf Jr 36), podríamos decir que ahora las penas y las lágrimas que vivió junto al maestro se han convertido en milagro y en utopía, no solamente mesiánica, sino cósmica, como en Is 52.
I.2. Por su visión esplendorosa fluyen palabras y conceptos de contraste: frente al luto y la aflicción, la gloria de Dios (la doxa, que el hebreo sería el famoso kabod si el libro se hubiera encontrado en hebreo). Hasta cinco veces se repite este concepto tan germinal de la teología del AT y especialmente de la teología profética. Sabemos que es uno de los términos más densos y que entraña distintos matices. En este caso deberíamos hablar de la acción de Dios en la historia que cambia la suerte de Jerusalén, del pueblo, del mundo, para siempre. Si Dios no actúa, mediante su kabod, entonces todo es aflicción, luto, miseria, llanto. Tener la experiencia de la gloria de Dios es lo contrario de tener la experiencia del “infierno”, es decir, la guerra, el hambre, el destierro.
I.3. Paz y justicia, pues, de la gloria de Dios. Están ahí para infundir ánimo y esperanza. Estas dos palabras expresan uno de los conceptos más teológicos y humanos del Adviento cristiano. Y de entre todas las promesas que se hacen a Jerusalén, en este caso a la comunidad cristiana, debemos retener aquello de “paz en la justicia y gloria en la piedad”. Se invita a Jerusalén que crea en su Dios, que espere en su Dios, que siempre tiene una respuesta a las tragedias que los hombres provocamos en el mundo por la injusticia y las opresiones. Sus armas son la misericordia y la fuerza salvadora de Dios que se expresa por el concepto de gloria. Aunque la gloria (kabod) sea la majestad con la que Dios se muestra a los hombres, digamos que expresa el poder que Dios tiene por encima de los poderosos de este mundo. Porque los dioses y los hombres de este mundo quieren gloria para esclavizar, mientras que la gloria de Dios es para liberar y salvar.
IIª Lectura: Filipenses (1,4-11): Convocados a la alegría
II.1. La segunda lectura expresa la alegría de Pablo porque el evangelio los ha unido entrañablemente, de tal manera que así reconocen juntos lo que Dios comenzó en aquella comunidad, mientras el apóstol espera que se mantengan fieles hasta la venida del Señor. El proemio de esta carta resuena, pues, en el Adviento con la energía de quien está orgulloso de una comunidad, sencillamente por una cosa, porque han acogido el “evangelio”. El afecto que Pablo muestra por su comunidad, desde la cárcel, desde las cadenas, es muy elocuente. Es un orgullo que él esté en la cárcel por el evangelio y que la comunidad de Filipos se haya interesado vivamente por él. De esa manera se da cuenta Pablo que su misión de Apóstol, de emisario del evangelio, es su “gloria”; todo ello vale su peso en oro; no hay consuelo como ese. La retórica del texto deja traslucir, sin embargo, la verdad de su vida.
II.2. Por otra parte, mantenerse a la espera de la venida del Señor, no es estar pendientes de catástrofes apocalípticas, sino de estar unidos siempre al Señor que ha traído la justicia a este mundo que se pierde en su injusticia. Jesucristo, pues, es el horizonte de la justicia en el mundo; eso por lo que luchan muchos creyentes y también personas que no creen. Y ese, en definitiva, es el “evangelio” del que habla Pablo. El lenguaje escatológico que Pablo usa en estos versos no le hacen desviar su mirada de la historia concreta de los cristianos que tienen que mantenerse fieles hasta el final. Y todo con alegría (chara), un tema verdaderamente recurrente en esta carta (cf 1,4.18.25; 2,2,17-18.28-29; 3,1; 4,1.4), que fue escrita en la cárcel de Éfeso con toda probabilidad. Y porque la alegría es una de las claves del Adviento, es por lo que se ha escogido este texto paulino.
Evangelio: Lucas (3,1-6): La salvación llega a la historia humana
III.1. El evangelio de hoy nos ofrece el comienzo de la vida pública de Jesús. El evangelista quiere situar y precisar todo en la historia del imperio romano, que es el tiempo histórico en que tienen lugar los acontecimientos de la vida de Jesús y de la comunidad cristiana primitiva. Los personajes son conocidos: el emperador Tiberio sucesor de Augusto; el prefecto romano en Palestina que era Poncio Pilato; Herodes Antipas, hijo de Herodes el Grande, como tetrarca de Galilea, donde comenzó a resonar la buena noticia para los hombres; al igual que Felipe, su hermano, que lo era de Iturea y Traconítide; los sumos sacerdotes fueron Anás y Caifás. De todos ellos tenemos una cronología casi puntual. Es un “sumario” histórico, muy propio de Lucas ¿Y qué?, podemos preguntarnos. Es una forma de poner de manifiesto que lo que ha de narrar no es algo que puede considerarse que ocurriera fuera de la historia de los hombres de carne y hueso. La figura histórica de Jesús de Nazaret es apasionante y no se puede diluir en una piedad desencarnada. Sería una Jesús sin rostro, un credo sin corazón y un evangelio sin humanidad.
III.2. El evangelio es absolutamente histórico y llega como mensaje de juicio y salvación para los que lo escuchan. Incluso hubo toda una preparación: Juan el Bautista, un profeta de corte apocalíptico que anuncia, en nombre de Dios, apoyándose en el profeta Isaías, que algo nuevo llega a la historia, a nuestro mundo. Dios siempre cumple sus promesas; lo que se nos ha presentado en el libro de Baruc comienza a ser realidad cuando los hombres se abren al evangelio. Juan el Bautista es presentado bajo el impacto de Is 40,3-5, para llegar a la última expresión “y todo hombre verá la salvación de Dios”. Mt 3,3 no nos ha trasmitida la cita de Isaías más que haciendo referencia a “voz que clama en el desierto: preparad el camino al Señor y haced derechas sus sendas”. Lucas se engolfa, fascinado, en el texto del Deutero-Isaías para poner de manifiesto que ya desde Juan el Bautista la “salvación” está a las puertas. En la tradición cristiana primitiva, Juan el Bautista es el engarce entre el AT y el NT. Eso significa que no viene a cerrar la historia salvífica de Dios en el pasado, sino que quiere hace confluir en el profeta de Nazaret toda la acción salvadora que Dios ya había realizado en momentos puntuales y volvía a prometer por los profetas, en una nueva dimensión, para el futuro.
III.3. Efectivamente, para Lucas, la salvación “sôtería”, si cabe, es la clave de su evangelio. Jesús, al nacer, recibirá el título de “salvador” (sôtêr) (Lc 2,11) y su vida no debe ser otra cosa que hacer posible la salvación de Dios. Por eso mismo se encuentra muy a gusto el tercer evangelista cuando, al presentar la figura de Juan el Bautista, que es la de un profeta de juicio, subraye que ese juicio será, con Jesús, un juicio de salvación para toda la humanidad. Para Lucas, Juan el Bautista, que era un profeta de penitencia, quiere entregar el testigo para que el profeta de salvación, Jesús, entre en escena. Todo eso independientemente de si Jesús tuvo algo que ver, alguna vez y por corto tiempo, como discípulo del Bautista. De hecho, Lucas no está muy interesado en la actividad penitencial o bautismal de Juan, sino que más bien le importa su actividad de predicador, de profeta, por eso lo presenta amparado por todo el texto de Is 40,3-5 que Mt se ahorra en parte y en lo más positivo. Juan el Bautista, para Lucas, es pre-anunciador de la salvación de Dios.
III.4. Y no podemos menos de poner de manifiesto, al hilo de la cita de Isaías y del término “todo” (pas: todo valle, todo monte y colina, todo hombre –aunque el texto griego diga “toda carne”-), que aparece tres veces, ese carácter universal de la salvación que ahora preanuncia Juan. ¿Qué significa esto? Pues que esa salvación no es para un pueblo, ni está encerrada en una tradición religiosa determinada. Lo que ha de ocurrir rompe todos los esquemas con que se esperaba que Dios actuara. Los oráculos proféticos de salvación, como el de Baruc de hoy, todavía se quedan estrechos, aunque sean muy hermosos y esperanzadores. Jerusalén, aún bajo un simbolismo especial, seguía siendo el centro del judaísmo y de un pueblo que se empeñaba en que él era diferente, por elegido. Ahora el pas del texto isaiano nos descubre un secreto, el verdadero proyecto del Dios de la salvación: todos serán salvados. Todos “verán” es como decir “experimentarán”. Fuente: Fray Miguel de Burgos NúñezLector y Doctor en Teología. Licenciado en Sagrada Escritura

viernes, 4 de diciembre de 2009

NAVIDAD: ¿FIESTA DE LA TERNURA DE DIOS… O UN DÍA DE SHOPPING?

Ya es 24 de Diciembre, la gente se apresura, las calles céntricas de la ciudad, los microbuses repletos de pasajeros, aceleran para llegar a los “Moles: Plaza Vea, Ripley, Saga, Metro, etc, etc, porque son los fabulosos “Cierra puertas” lo que los lleva. Es que hay ofertas, remates, los precios han caído. Es la ocasión para comprar todo, para pasarla a todo dar, pues la noche se acerca y la Navidad está por celebrarse. Los shows musicales, las comidas rápidas, las bebidas que ofrecen, ya nos hacen “vivir la fiesta”.
A se vive la NAVIDAD COMERCIAL, pero y… ¿la otra Navidad, mejor dicho, la verdadera Navidad? ¿Cuál Navidad? ¡LA DE JESÚS pues! La que celebramos los cristianos: la natividad de Jesús, el cumpleaños del Hijo de Dios, enviado a la tierra, naciendo de la Virgen María, para hacerse uno de nosotros, compartirnos el amor del Padre y hacernos hijos adoptivos del Padre del Cielo.
Esta es la auténtica fiesta de la ternura de Dios, hecho niño en un pesebre, desprovisto de lujos, riquezas, ajuares de marca, es lo que nosotros los discípulos y discípulas misioneros de Jesucristo, estamos llamados a seguir promoviendo y celebrando a pesar de la corriente materializada de la globalización.
Será cierto, como dice el autor de una reflexión, que la ¿sociedad de consumo nos está robando la Navidad? Y que entre tantos adornos extraños, han marginado a Cristo, ¿han reelaborado la Navidad sin Cristo Jesús?
¿Qué hacer queridos hermanos? Nosotros los laicos, lo primero que tenemos que hacer es, “no pisar el palito” de la tentación de la publicidad comercial que nos involucra en esta ilusión de las luces de colores y carteles electrónicos que nos contagian para comprar y comprar.
Lo segundo: bajo la dirección de nuestros pastores, debemos trabajar decididamente para evangelizar de manera especial, a los hogares y realimentar la fe de nuestras familias católicas, para que sigan viviendo auténticamente la Navidad.
La experiencia de las posadas navideñas, trabajo de la Misión Arquidiocesana, que el año pasado se formaron en los diferentes sectores de las jurisdicciones parroquiales, en las que las familias reunidas reflexionaron en base a la palabra de Dios, a los temas del Adviento y la Navidad y que concluyeron con la asistencia de las familias a la Misa de Nochebuena o “de Gallo”, como popularmente se conoce, fue una buena experiencia positiva de acción misionera.
Estamos en diciembre y nuevamente las familias viven esta experiencia de las Posadas Navideñas, como Fiesta del Encuentro en el amor de Dios y con todos como familia de Dios. Ellas está preparando los llamados “Belenes o Nacimientos” que serán el centro de la reunión de padres e hijos, y que junto al misterio de la Sagrada Familia, eleven sus oraciones a Dios, fortaleciendo la unión, el amor familiar y vivan la Nochebuena al calor del Belén de Jesús.
Con el corazón y el espíritu limpios y en paz por medio del sacramento de la Penitencia, recibamos el mejor regalo que Jesús nos ha traído del Cielo: La Eucaristía, su Cuerpo y Sangre Sacramentados. ¡ El mejor manjar que ha bajado del Cielo, elaborado con la ternura de Dios! Con este alimento ¡Nos basta y nos sobra!. Recibámoslo en la Misa de Navidad.
Por eso, digamos hermanos: con regalos o sin regalos materiales, seguimos siendo reyes con Jesucristo, Rey de la Humanidad.
Familias Cristianas:
¡FELIZ CUMPLEAÑOS DE JESÚS! ¡FELIZ NAVIDAD!